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Claudio Díaz 1939-2023

Claudio Díaz González. Pintor y conocido como Claudio  (Sevilla, 1 de noviembre de 1939- 18 de julio de 2023)

Reseña biográfica:

Claudio Díaz González nació el 1 de noviembre de 1939 en Sevilla. En 1956, ingresa  en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad  donde comienza su formación artística. 

 Durante un par de cursos, en la Facultad de Bellas Artes, sigue las renovadoras clases de Miguel Pérez Aguilera y asimila los nuevos aires que el maestro esparce en aquellas aulas tan academicistas.  Comenzó su producción artística en un modesto estudio de la calle San Vicente de Sevilla. 

Desde una etapa temprana, podemos encontrar ya en Claudio, un estilo propio y elementos  que definen su trayectoria como pintor. En su obra no hubo cambios bruscos ni sobresaltos, pero sí una evolución constante. Aunque su pintura  la podemos considerar como realista, su obra, llena de un lirismo auténtico y personal, se distancia de la de otros pintores realistas del momento. 

Claudio perteneció a una generación de pintores que se rebelaron contra el academicismo y el folclorismo que  imperaba, en aquel momento, en la pintura “sevillana”, y eligieron buscar caminos nuevos para expresar un arte más libre, más personal y auténtico.

A partir de 1962  formará parte de Estampa Popular  y comenzará su militancia política contra el régimen. Dentro de este movimiento, Claudio rechazó de plano la acritud y lo sobreactuado en su obra y relató la existencia triste, resignada y noble en el trabajo  de hombres y mujeres.

En 1967, Claudio realizó su primera exposición individual  en la galería Pasarela (Sevilla) sobre la temática de retratos de jornaleros. En esta galería exponían tanto los artistas de la galería Juana Mordó  (Madrid)  como valores locales emergentes. Claudio abandonó pronto Estampa popular en la búsqueda de su propio camino pictórico, y en estos años conoció y se relacionó con una serie de pintores como Fernando Zóbel , Gerardo Rueda y Gonzalo Torner, entre otros. Aquellos años fueron muy importantes para el comienzo de su carrera artística. 

En 1970,  expone en la sala Honda (Cuenca) con el patrocinio de Fernando Zóbel.

Un año más tarde, participó en la Bienal de Arte de París. Posteriormente, en 1972, perteneció al grupo de los “Nueve pintores de Sevilla” presentados por la galería Juana de Aizpuru y paseados por toda España.

En 1972, Claudio se traslada con su familia  a Madrid para poder dedicarse en exclusividad a su pintura. En aquel piso-estudio, en el extrarradio madrileño, muchos de sus amigos y algún crítico que lo frecuentaba, aseguran que respiraban los inconfundibles olores sureños que Claudio, su mujer y compañera Amparo y sus dos pequeñas hijas, Sensi y Hermas, dejaron salir de sus maletas en la mudanza. Los cielos que pinta Claudio en estos años son una evidente ensoñación del sur. 

 En 1974, recibió la beca de la Fundación Juan March. La temática de su obra se centró entonces en la representación de su hogar y su familia. Estos temas ya los  había tocado Claudio  con anterioridad en su obra  pero  ahora los desarrollará con mayor profundidad. Fueron usuales en sus cuadros, los bodegones de objetos cotidianos, la  representación de ventanas y visillos, así como escenas familiares. Durante este periodo, Claudio fue depurando su técnica pictórica, alcanzando resultados cada vez más esenciales para la definición de su propio estilo.

 En las décadas de los años setenta y ochenta, Claudio realizó numerosas exposiciones individuales. Aquí solo nombraremos  algunas de ellas como las realizadas en la galería Sen (1973), en la galería Egam (1975 y 1978) y en la galería Gamarra y Garrigues (1981 y 1987). 

 En 1982, Claudió vuelve a  su Sevilla natal. Instalará su  estudio tanto en la capital como en Mairena del Alcor, cercano pueblo donde realizará un amplio ciclo de obras: invernaderos, transparencias, tiestos vacíos y acumulados, escaleras que emergen de una vegetación desbordante, caminos rurales, pinares…

 Este reencuentro con su tierra natal se afianza con la exposición retrospectiva  de 1984 en la Fundación El  Monte de Piedad.  

Las exposiciones “Vivencias 1968-2010”, realizada en 2010 en el Museo de Alcalá de Guadaira,  y “Paisajes, Objetos y Bodegones”, realizada   en 2011 en la Casa de la Provincia, muestran  una antología de la obra del pintor sevillano.

En los últimos años, la pintura de Claudio evolucionó hacia una mayor austeridad formal. En sus bodegones y paisajes, el pintor se desprende definitivamente de todo detalle superfluo o anecdótico.

 En esta última etapa, es también muy interesante destacar el diálogo que estableció el artista entre el objeto real y el pintado. En sus composiciones, el cuadro no  es ya  un elemento de ambiente en la representación de un fondo sino que forma parte fundamental de la misma composición. Objeto pintado y modelo conviven con el mismo tratamiento pictórico (la manzana que sirve de modelo para pintar un recipiente repleto parece haberse caído y queda fuera del lienzo). Un lirismo metafísico, sencillo y callado, sin aspavientos, como toda su trayectoria.

 La contemplación de la obra de Claudio confirma algo que ya sabíamos después de sus más de 60 años de dedicación completa como pintor, y es que su vida y su pintura estuvieron fuertemente entrelazadas y no hubo diferencia ni contradicción entre una y otra. Claudio Díaz falleció el 18 de julio de 2023.

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